viernes, 3 de enero de 2014

En estos días, cuando el año da sus últimos coletazos, en esos días, en que se reúnen las familias...
Por más tiempo que pase desde que os fuisteis, no logro aquietar ese dolor que al sentiros, pero no teneros, me produce.
Intento guardarlo para mi, ¡que nadie lo sienta ¡ 
Rememoro situaciones jocosas y tiernas de las que fuisteis los protagonistas.¡A todos os recuerdo! 
Y entonces me vienen a la cabeza situaciones como estas o parecidas... 
Me acuerdo Yolanda, de aquellas Navidades, que Miguel Ángel hizo una riquísima tarta de queso y tu te hartaste de comer, decías que era la cosa mas deliciosa que jamás habías probado, jajaja....¡tú que nunca quisiste probar el queso! (decías que te producía ganas de vomitar el solo  pensar que podías comerlo) Querías saber de que estaba hecha y no te lo dijimos hasta que acabaste de comer, ja,ja,ja princesita, la de cosas que nos llamaste cuando te lo dijimos... ¡Eras tremenda!

Te encantaba sonrojarme y cuando íbamos por el centro, en cualquier semáforo (llenito de gente) me decías gritando ¡te quierooo! Todo el mundo se volvía a mirar y yo me ponía roja como un tomate, ¡como disfrutabas condenada! ja,ja,ja.

También recuerdo, cuando debido a un grave problema, en casa íbamos muy mal de dinero y tú te desvivías para ayudarme. Me lo enviabas con el conductor del autobús del pueblo, donde nos  tuvimos que ir, por prescripción facultativa, cuando no podía ser por el banco. 
Otras  veces me llegaba a casa un envio de comida enorme, con todos los productos que yo solía necesitar de un superet. Yo, asustada por el dineral que valdría, decía alarmada, que no había pedido nada, pero me decían…Señora, está pedido desde esta dirección y además está pagado., ja,ja,ja ¡Qué bien nos venía y que ternura, por ti, me invadía!

En todos los problemas de casa siempre estabas a mi lado, querida hija,  apoyándome, tanto cuando estabas en ella como cuando no. 
Es verdad que tuvimos alguna que otra escaramuza, ja,ja,ja, pero el amor siempre ganaba.
¡Fuiste una gran madre, una abnegada hija y una generosa esposa! Solo sabias dar a toda la familia (sin esperar nada por ello) y en cambio a ti… ¡que poquito te dimos!
Y ahora, querida hija mía… ¡no estás! Te fuiste en una maldita carretera…
¡Sois tantos ya, los que no estáis….!

Tambien me viene el recuerdo, de una familia muy humilde, donde solo se comía pollo por navidad y cordero en noche buena, jajaja,
Aun me parece ver a mi padre, tiznada la cara con los leños de la chimenea jugando con nosotros,  persiguiéndonos alrededor de la mesa del comedor  y gesticulando, mientras nosotros corríamos y reíamos alborozados.
Los turrones los hacia mi pobre madre, picando en el mortero cacahuetes, miga de pan y azúcar, que no recuerdo si  luego la caramelizaba o algo así. 
Me acuerdo de  las castañas asadas, en  una sarten agujereada, en las brasas de la lumbre. De los higos rellenos de nueces, almendras y avellanas  ¡uno de los más exquisitos y deliciosos manjares que habían! ja,ja,ja...

Me danzan tantas y tantas cálidas vivencias por la cabeza…
¡Y no sé por qué puñetas, esos hermosos y tiernos recuerdos me ponen triste!
Pero... ¡me ponen y mucho!
María Sena
3/01/2014



2 comentarios:

  1. Que recuerdos tan tristes nos cuentas María..........me has dejado muy conmovida. Veo que la vida te ha dado un durísimo golpe. Te mando un enorme besazo

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    1. Gracias querida Charo ...Hay hechos que queman
      toda la vida, aunque se sigue caminando y riendo
      siempre que es posible.
      Me quedan otros hijos y los suyos que son parte de ella.
      Eso no todo el mundo lo tiene ¡es una gran suerte amiga!

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