sábado, 4 de febrero de 2017

Encadenado de Emilio y María.

Año…

No fuiste placentero, fuiste huraño.

No nos diste de placer un solo día.

Mi musa me dejó sin poesía,

Y me siento como un ser que vive extraño.


Espero una nueva primavera

De tu hermano, lo pregona el almanaque,

Que nos dé un impulso, bello empaque,

Y que aparte de los sueños la quimera.


El paso  de los años ya me pesa.

La carga en el camino es agobiante

Cada día hay un dolor que no me cesa.

´
Soy valiente, no me pueden los dolores...

Nunca agobio la gente de mi mesa,

y sonrío en un mundo de colores.

Emilio Medina.
*
Otro año…

Para mí tampoco fue muy buen año

¡No pienso repetir tamaña hazaña!,

(Si se presenta igual ¡me voy de España!)

llena de enfermedad y desengaño.


Lo pasé fatal... ¡no quiero otro igual!

Pase sus días ante su guadaña

Será bueno si mi instinto no engaña

Este lo será, no es algo casual


Plantaré cara a las enfermedades

de los desengaños yo me reiré

y lo vestiré de felicidades


Mi fantasía se hará realidades

Con ella a cuesta, ¡de todo pasare!

No siempre te hacen feliz las verdades...


María Sena
8/01/2017
*

miércoles, 1 de febrero de 2017

Guinea Ecuatorial...(Porfa...picalo)

Por favor... Me gustaría que os detuvieseis un poco y lo leyeseis.

¡Qué criminal y miserable es la ambición desmedida!




Un agradecido abrazo.

Os quiero amigos

















3-4-14%20294b_Ma_Guinea_Ecuatorial%20%281%29.pps





jueves, 12 de enero de 2017

Mirin...
Mirin me llamabas cuando aun eras...
Y aunque ya no eres, sé que aun me quieres...
Cuando te recuerdo amado padre
una inmensa ternura me invade.
Leíste mis primeras poesías,
A ti te conté mis inquietudes,
Te confesé mis vicisitudes,
Para mi eras la luz de mis días
Te fuiste en fría noche de reyes
¡Cómo te añoro padre querido!
Por el mar mi barca protegiste
En los vaivenes tú me ayudaste
¡Ya ves tú, con mis setenta años
todavía recuerdo tus manos,
fuertes, firmes y a la vez... ¡tan dulces!
Tú eras para mi padre querido,
el consuelo de mis desengaños.
sin ti, continúe navegando,
más casi siempre iba a la deriva
He sido un naufrago de la vida
sin timón y la vela partida.
¡Dios... en los remolinos me ahogo!

Somos náufragos en esta vida
y nunca llegamos a buen puerto
Navegamos por su agua bravía
hasta arribar al fin del mar muerto
María Sena.



Dueto;  soneto encadenado a Mirin


Tu padre sonríe abiertamente...

Tu bello poema le ha encantado.

Su rostro presume iluminado

al ver que lo recuerdas tiernamente.
Emilio

Si me ve, sonreirá tranquilamente

Ni tan solo un día yo lo he olvidado

Sabía su mal y lo había ocultado

¡Querido papa, mi papa valiente!
María

Los ojos de la niña se han llenado

de brillos de humedades muy sentidas,

al ver el equipaje de partidas.
Emilio

Las del corazón eran más sentidas

era un lloro triste y desencajado

tan amarga era... ¡que aun no lo he olvidado!
María


De; Emilio Medina y María Sena

lunes, 19 de diciembre de 2016


                   Queridos amigos, de corazón os deseo...