domingo, 30 de junio de 2013

¡Vale la pena vivir!

Ando algo enfurruñada

con mi cansada vida,

pero ella juguetona,

por mí ventana abierta

entra con el viento,

acariciando mi desnudo cuerpo.

Reclinada en el respaldo de mi sillón

estoy escuchando una triste canción,

que me llena  de añoranza

pegajosa y deshilachada  nostalgia.

Mi carne agradece sus caricia

y mi alma comprende que aun es.

Que aunque solo sea por esas

suaves y tiernas caricias…

¡Vale la pena vivir!

Mientras sea capaz de sentir

el más mínimo atisbo de placer,

es enfermizo el desear no ser.

¡Vale la pena vivir!

Una simple caricia del viento

te  hace comprender

que la vida en tu seno  aun vibra,

que tu alma a un ansia ser.

María Sena
30/06/2013



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