lunes, 13 de enero de 2014

Cuando...
Cuando un ser querido muere, el dolor te muerde 

desgarrándote, aunque poco a poco va aflojando los dientes 

hasta que finalmente queda en una cicatriz entreabierta,

que de vez en cuando suele sangrar...

Pero que se te muera alguien, sin dejar de existir…

Eso, eso no se puede resistir 

sin que la amargura se ensañe

 y enseñoree, en y con, tu vivir

No, no se sabe asimilar 

sin que te duela el caminar. 

Es necesario parar, parar y pensar

para  intentar modificar tu entender…

Aunque hay cosas que no se pueden, 

ni siquiera se quieren conocer

 por miedo a ese profundo dolor, 

que muchas veces produce el saber o comprender…

Parar tu andar, e intentar dejar de pensar, 

al menos hasta que puedas comprobar

si tu desvencijada y desgastada carpa,

puede cobijar la muerte de tu alma 

y seguir adelante para representar 


aunque sea renqueando, día tras día, 


tus imaginadas e ilusas funciones,

 mientras tu, sola y cansada esperas 

la pronta inminente bajada, del..,


¡viejo y remendado telón!
María Sena
13/01/2014

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. FANTÁSTICO!

    Un beso y un abrazo
    será hasta prontito

    (un millón de gracias por tus palabras)

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